Método fácil y rápido para ser poeta, volumen II

Método fácil y rápido para ser poeta, volumen II, Pre-Textos/poéticas, mayo 2016



{...} La poesía necesita de la pintura y de la música, porque no es autosuficiente. El poeta recoge cosas de todas partes, aunque no como coleccionista. Hace mosaicos y tapicerías; tiene la función de integrar el mundo en el poema.


Jaime Jaramillo Escobar

Casa

Casa
Casa (Foto, Berna)

domingo, 26 de febrero de 2017

Poema invisible

Foto, Berna
                                                                                               

                                                                                                 HAY luz dentro de la sombra, cunde
                                                                                                 la centella bajo alas inmóviles.
                                                                                                 
                                                                                                 Son mortales las médulas
                                                                                                 ocultas en la luz.

                                                                                         ANTONIO GAMONEDA (Arden las pérdidas)                                                                        

Narrar el espacio que transitan los insectos hacia la luz conmovedora, indescriptiblemente bella, podría resultar intranscendente si no fuera porque su presencia aviva los sentidos y aminora los latidos de las ideas alborotadas, inquietas, escondidas como una muchedumbre silenciosa tras las pupilas. Ese espacio nítido en su transparencia, acaricia en una discreta danza, como un balanceo leve, una vibración, un temblor que brota en la superficie. Hay un trecho hacia la luz de todas las cosas que viene a mostrarse tras empaparse en la oscuridad de las raíces. Huele a camino vertical, a fuerza exenta de límites y medida certera. Brota en el zaguán de las sombras y recorre el discernimiento de la vida. La acompaña. Envuelve el movimiento de los pájaros que lo atraviesan siempre en busca del otro lado: la mas absoluta oscuridad, la ausencia, la materia endurecida, sólida, la dilución de los perfiles, de las fronteras.
Un espacio ingrávido, ligero,
apenas perceptible
si no fuera
por esta blancura sin fin
la cadencia en los signos

                       de todos los poemas.

sábado, 14 de enero de 2017

Pierrot




Foto, Berna







Marcher sur un petit coin de la mémoire
là ou l'amour de Pierrot attendait
toujours
mon retour,
ou bien
peut-être jamais revenir
reconnaître à la fin
qu'il cachait
assis sur la lune
toutes mes étoiles.



lunes, 2 de enero de 2017

La promesa cautiva y el río Salzach






Foto Berna


               

domingo, 1 de enero de 2017

El revés de la nieve




La nieve era oscura.
Los copos desiguales venían hacia mi desde algún punto imposible, sombras haciendo contraluz sobre la hechicera blanca. La nieve era gris cuando se precipitaba diseminada y frágil entre espacios de silencio luminosos, formaba copos inquietos en el viento o amansados y verticales, mecidos en la ligereza del vacío, del aire desprovisto de su esencia. Era oscura y descendía sobre mis manos cubiertas de lana, la luz de la hechicera atravesaba entonces la brevedad insólita de la alegría y brillaba blanca sobre las hebras de colores entre mis dedos. La nieve, descubrí, tenía otro lado, un revés brillante y puro, una glacial ternura evaporada que respiraba, una blancura que solo podía ser obra de la magia.

lunes, 17 de octubre de 2016

Hoja, números, junio




Foto, Berna

 
 


En la hoja número seis del calendario, se ordenaban en filas los números redondos, cerca de su periferia amanecía despacito, como quien teme dar un paso, algo, como la intranquilidad del examen pendiente, del trabajo por hacer en un último esfuerzo, al final del curso. El centro sobre un papel blanco, quedaba atrapado por los límites poderosos en negro, del día exacto y efímero, de la cadencia  con nombre repetitivo y semanal en cada uno de los cinco renglones. Amanecía tras la curva del cero, del seis, del nueve, del ocho, se deslizaba la luz mientras cantaban los gallos, alzaban anclas, rociaba de oro el sol, la mar en calma. La hoja decía junio y sembraba como espigas los unos, una pequeña recta unida a una mas larga, perfectamente vertical, como el tronco de un baobab, las antenas, llenas de golondrinas, sobre los tejados, el mástil de la bandera en el puerto, ondeando en la popa. Los unos diseminaban un tiempo limitado, comprimido en los espacios que cedían, equidistantes, extendían sobre junio el ritmo necesario para que naciera el verano. Y como si los dedos rozaran las cuerdas del violín, aquellos números curvados, los que perdieron parte de su frontera y quedaron abiertos, quebrada cualquier circunferencia, como los dedos rescatando las notas, hacían hablar al papel, frases poderosas, indelebles al olvido, pequeñas concavidades en el dos, en el tres, lugares como lunas en sus cuartos, donde dejaba colgando los pies, observando el mar abajo, entre playas de amores fugaces, tiempo perdido, vertiginosamente importante. Algún ángulo recto ponía orden en tanta alegría, en el caos de la niñez, el cinco, el cuatro, el siete, concentraban la paciencia necesaria para ordenar el juego, conseguir terminar el trabajo, darle la mano al profesor el último día, llegar a casa en la noche tras la fiesta. Un treinta, el signo derrotado y su perfecto, cerraban el cortejo de minutos, lágrimas, alboroto, pasos saltarines, mariposas. Luego un espacio blanco, largo, como un verano sin  dos, sin uno, sin tres, para dejar colgando los pies y ver pasar el mundo.

domingo, 9 de octubre de 2016

Sweety, sweety




" [...]no es suficiente aliviar la vida de los otros con lo que nos sobra. Si queremos que la existencia de los que tienen poco mejore, tendremos que cambiar nuestra conducta, nuestros hábitos de consumo y nuestras prioridades; e incluso quizás, nuestros corazones...O nos ponemos sin demora todos de acuerdo -pobres y ricos- o la alternativa no será muy prometedora, ni para los unos ni para los otros." Jaume E. Ollé Goig. Crónicas de un médico en el mundo. Icaria, la mirada esférica.






He leído a Jaume Ollé.
Necesité mucho tiempo
hasta que cerré
la última página, dos hojas de cortesía, la contracubierta.
El abandono mas atroz, la deidad de lo miserable,
no quisieron quedarse dentro,
aplastados por la celulosa.
Así desde ese día
una y otra vez la certeza de la muerte inevitable
o peor
la evidencia
de que
cuando solo importa respirar,
la tragedia consiste
en cambiar el destino
parcialmente.
Difícil comprender entonces
¿porqué volver?.
Tuvieron que ser las pequeñas cosas (esa mano agarrada a su dedo lo dice)

la inmensa linea del horizonte sobre el lago Victoria,
Mamadí, Solette en la cima del Mont Python,
el día que Mikado estaba en brazos de Tere;

las pequeñas cosas
las que le hicieron volver
siempre.


martes, 26 de julio de 2016

La fábula del espejo

Foto, Berna




De otro modo
siempre hay algo mas pequeño.
Deshacer la trama hasta la última fibra,
el resto que deja entre los dedos
su recuerdo,
desmenuzar imágenes, notas, colores
seguir su fragmentación hasta el estímulo
meditar lo mucho de continente que somos
admirar el contenido.
Claro está, el cielo cada noche me parece inmenso
me llevaría demasiados días
dividir todas esas luces en algo muy pequeño,
infinitamente pequeño.
Reducir también las cordilleras,
hasta reconocernos iguales
iguales las hojas, la tierra, las orugas
iguales la arena, la ropa blanca, el trigo
iguales el arroyo, los insectos, la casa.
Claro que tan minúsculo todo
que no hay forma de mostrarlo al dictador
y expropiarle ese empeño en lo desigual
en lo que es equivocado o despreciable
y lo que no.
Claro que el dictador piensa al revés:
siempre hay algo mas grande, colosal, extraordinario
una escala desde la hormiga
hasta el vuelo del águila o hasta el sol,
desde las manos que amasan el pan
hasta aquellas que firman las condenas;
Él es el único y mas grande continente
cada día su Grandeza analiza la custodia
de todos los que somos contenido.
Venga a pensar colgado en la pared
con vistas al jardín y al mar
como devolverle el reflejo de lo igual
de lo invisible pero idéntico,
de lo análogamente miserables que somos,
de todo lo que es, igualmente, bello.

Acabé por mostrarle su cadáver
descomponiéndose poco a poco,
desde las cuencas de los ojos
al corazón, tan pálido y quieto,
morada de gusanos y de insectos.
A su lado una rebelde
llena de las mismas larvas, la misma palidez
la misma fealdad en la podredumbre.

Creo que los ha visto iguales.

Claro que no sé si será suficiente
ese sudor perlado en la frente
mientras cava inquieto el barro
en el fondo abandonado
de su ilimitado pais.