Método fácil y rápido para ser poeta, volumen II

Travesía. Elsa López (Poesía Hiperión 2006)


Allí el campo se abre,
se extiende por las manos,
se hace olor a tinajas y a tierra cosechada.
Allí es la luz y el aire por cuartos y azoteas.
Allí Paula presiente el paso de las nubes,
con la inquieta certeza de las aves.
[...]



Casa

Casa
Casa (Foto, Berna)

lunes, 23 de marzo de 2009

El arrullo.


Imagen
Diana Bóveda


Los ríos que por sorpresa aparecen en los senderos de los bosques, siempre me han parecido músicos prodigiosos. Fuertes, como los brazos de cristal de un duende gigantesco, que me dejara trepar su vestido verde. Ahora, detrás de mi ventana, en el trabajo, baja el Nalón, inmenso. Dibuja escaleras de espuma y baña con ondas las piedras pardas, redondas, que descansan en el fondo. Pero no escucho la música. Debería ser magnífica, apaciguadora. Debería pararme al pasar para decirme, para engañarme con sus aguas. Hacerme notar su piel húmeda en las mejillas, en las manos, en la brisa que se despereza de la siesta, a su paso. En su lugar, escucho un murmullo de ciudad, silencios de ancianos en el parque, el tren silbando su prisa. Ni un gemido siquiera tan cerca de la orilla...Creo que baja herido, parece agua fresca, pero es savia espesa, gime entre dientes para que nadie lo note. El orgullo. Eso es. Desde el puente, me encontré con su mirada, tan fija en el monte , tan desganada, sin atisbo de arrullo, sin el agua. Tuvo que morir hace tiempo, condenarse a fluir sin orgullo, cargado de miserias, sin la sombra del bosque, mermado por las presas, los canales.
Pero si me acerco, si tiendo larga la mano hasta su lecho,
si cierro los ojos, si escucho,
de sus huesos redondos, de sus labios traslúcidos
viene bajito, bajito, su voz
el zumo rojo de los bosques
la tierra blanca
las notas claras de otro tiempo...
si cierro los ojos
si escucho...



2 comentarios:

  1. De cuando en cuando detenernos a escuchar, sólo eso, escuchar.
    Guapo, guapo, el relato.

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  2. A veces, sólo se trata de encontrar ese momento. Todo tiene su música, sobre todo la naturaleza, aunque ésta se encuentre solapada por la música de las baterías y otros pitidos.
    Busca la música del agua, de los vientos.
    Precioso relato

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