Método fácil y rápido para ser poeta, volumen II

Travesía. Elsa López (Poesía Hiperión 2006)


Allí el campo se abre,
se extiende por las manos,
se hace olor a tinajas y a tierra cosechada.
Allí es la luz y el aire por cuartos y azoteas.
Allí Paula presiente el paso de las nubes,
con la inquieta certeza de las aves.
[...]



Casa

Casa
Casa (Foto, Berna)

lunes, 12 de mayo de 2014

Diosas

Querer no es suficiente tributo, solo, quizás, para las Diosas. Ellas, en su pedestal, en su fría existencia incorpórea, tan solo miran, creo, a los ojos del que dice las ama, y escuchan. Éste relata su presente, sus miserias, su ego crecido en los días azules, el barro de sus zapatos, las heridas, la falsa humildad ante un ídolo de piedra. Ellas, las Diosas, con su impasible perfil, le dan el beneplácito de la prórroga, no se ofenden porque nada han contado que alguien, de verdad, recuerde. No sienten, no lloran, no ríen, o por lo menos, ningún amante lo ha advertido pese a la inmensa devoción y a las horas de recogimiento en el templo. Corren por los siglos las historias donde alguna de las Diosas rompió la distancia y la piedra y oyó, sintió, latir su propio corazón. Ellas se arrodillaron con ternura a los pies de sus hombres devotos y les hablaron. Palabras sobre sus sueños, sus días anodinos, los detalles insignificantes que dibujan los contornos de los días y los hacen brillar. Ninguna pudo en verdad, deshacer la distancia. Demasiado lejos la memoria de quien las ama.

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