http://www.noticias.com/el-cuerno-de-africa-al-borde-de-la-hambruna.1214679
Hoy hace frío en Gijón, son las siete y media de la mañana y las nubes están muy cerca del suelo. Durante el trayecto que va desde mi casa al trabajo, sin querer, al menos conscientemente, pienso en el hambre del sur, en África, pienso en lo terrible que debe ser estar como esa madre del telediario, con tu hijo o hija tan delgada en brazos, con esos ojos que parecen enormes porque estan llenos de sufrimiento, de bruma. Pienso en esos pies cansados de caminar durante horas y horas de un sol sin escrúpulos, de caminos difíciles sembrados de muertos con caras conocidas y amadas, con historias que se van apagando como las últimas luces de la noche. Veo esa piel gritando al mundo por si alguien estuviera escuchando y se apiadara de ese destino tan cruel como evitable. Evitable. Y entonces nace una nausea en algun lugar del pecho que me ahoga justo antes de entrar en el último tunel de la carretera a Sama. Un vomito que apenas puedo retener, una arcada de miedo y culpa, de ganas de coger la maleta y viajar allí mismo, como si eso solucionara algo para ellos. Tristeza. Así que al llegar al trabajo anoto un número de cuenta y compro un minuto de calma, un minuto de buena persona; esta vez, no sirve de nada, ya ni eso me vale. Vuelvo a pensar. ¿Cuantos críos habrán muerto hoy, mientras termina de amanecer?
Hola! Se me han puesto los pelos de punta al leer esta entrada; si te sirve d consuelo, q supongo q no, a mí me pasa lo mismo. Q x pekeñas aportaciones q se hagan me doy cuenta d q n sirve de nada, y mientras tiramos el dinero el chorradas.
ResponderEliminarPensamiento global, que bien, no se trata de paises, se trata del mundo. Saludos desde Colombia
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