Método fácil y rápido para ser poeta, volumen II

Método fácil y rápido para ser poeta, volumen II, Pre-Textos/poéticas, mayo 2016



{...} La poesía necesita de la pintura y de la música, porque no es autosuficiente. El poeta recoge cosas de todas partes, aunque no como coleccionista. Hace mosaicos y tapicerías; tiene la función de integrar el mundo en el poema.


Jaime Jaramillo Escobar

Casa

Casa
Casa (Foto, Berna)

lunes, 23 de marzo de 2015

Mira tú, como siempre, una fina cortina de gotas suspendidas me separa de las flores de la mimosa justo enfrente de la ventana, caen las nubes disueltas en el aire y se atreven a envolver el monte. En días tan grises el silencio de la tierra anegada, del musgo, el silencio en forma de riachuelo de viento y cristal, desciende despacio hasta tocar el cemento de las aceras, el polvo fino del carbón. La humedad protege las cortezas, las yemas novísimas de marzo, los huecos que dejan las ramas, las plumas de los pájaros. Hay una luz blanca, o gris, la misma que quedaba sobre el pelo de la abuela cuando entraba dentro y dejaba a su espalda, el orbayu abrigando las macetas y el bidón azul. Es una luz blanca vestida de seda gris, y envuelve los contornos de las casas, de los perros, envuelve acuosa, la mirada del que espera un maldito tren, del que mira al final del río y sólo ve corriente gritando gritando. Aquí tan abajo, tan pegada al cielo que llueve deshaciéndose, oigo la fertilidad murmurar por debajo de mis pies, hundida como una raíz entre las casas, sobre el bordillo que separa la tierra del asfalto, bajo los tejos. La oigo alimentar a sus semillas, a su presente prodigioso e infalible, la oigo contar futuros hilados, entre fugaces cosechas pasadas, trigos luminosos contra el hambre, pura belleza. Mira tú por donde, vuelve a ser primavera, la de siempre, una nueva hoja de papel para pintar montañas y soles, el sosiego de ver que aun brotan entre tus manos los bosques y las flores.

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